El siguiente discurso que traduje del ingles, es un maravilloso discurso del famoso y aclamado filosofo británico Alan Watts (1915-1973). También fue editor, sacerdote anglicano, locutor, decano, escritor, conferenciante y experto en religión. Pero por sobre todo, se le conoce por su labor como intérprete y popularizador de las filosofías asiáticas para la audiencia occidental. (fuente: Wikipedia)

Tiene muchos discursos sobre la expansión de la conciencia humana y este es uno que me encanto. Hay algunos con los cuales tengo que admitir que será necesario un trabajo grande de mi persona para comprender, pero hay otros, como el que comparto ahora con ustedes, que gracias al cariño de mi madre, ya lo tengo muy incorporado dentro mío. Y es cuando tus padres confían en ti. En el verdadero significado de la palabra. Confiar en tus decisiones desde que tienes uso de memoria. Siempre te apoyan. Si decides un día que no quieres ir al colegio, confían en tu decisión. Si decides que el golpe en la canilla a tu compañero de curso fue merecido, confían en ti. Si decides que tienes un secreto que no debes compartir ni si quiera con ellos, confían en que así es. Esa confianza es la que te hace luego confiar en cada decisión que tomes en tu vida. Comiencen a leer este hermoso discurso y ya explicaré más sobre esto.

“No sabes de dónde vienen tus decisiones, aparecen como el hipo. Son así de espontáneas.”

La gente siente mucha ansiedad cuando toma una decisión.¿Lo pensé lo suficiente? ¿Considere toda la información relevante? Si lo piensas detenidamente, te daras cuenta que nunca podras tener considerados absolutamente todos los factores. La cantidad de datos para tomar una decisión en cualquier situación dada, es infinita. Lo que haces es vigilar cada movimiento del proceso, pero en realidad, las personas que se “preocupan” son las personas que piensan en todas las variables que estan fuera de su control y todo lo que podría suceder…
 
La elección es el acto de vacilación que hacemos antes de tomar una decisión, es un tambaleo mental. Por lo tanto, estamos siempre en duda, en cuanto a si nos estamos comportando de la manera correcta o haciendo lo correcto, y carecemos de toda confianza en nosotros mismos. Y si ves que tienes falta de confianza en tí mismo, cometerás errores de pura torpeza. En cambio, si tienes confianza en ti mismo, puedes llegar a conseguir lo que quieras haciendo algo completamente incorrecto.

Tienes que considerarte como una nube encarnada. Como puedes ver, las nubes nunca cometen errores. ¿Alguna vez has visto una nube que está deformada o tiene una onda mal diseñada? No. Porque siempre hacen lo correcto. Si te tratas por un tiempo como una nube o una ola y te das cuenta de que no puedes cometer un error, no importa lo que hagas, incluso si haces algo que parece ser totalmente desastroso, todo saldrá como debe de alguna manera u otra.

Con estos párrafos puedo volver a explicar mi punto de vista sobre la importancia de darle al niño poder de decisión y apoyarlo. El hecho de entregarle confianza, no significa justificar sus actos. Que le haya pegado al otro compañero en la canilla quizás, del punto de vista tuyo, como adulto, no fue una decisión inteligente, pero él no lo sabe. El se tendrá que dar cuenta solo. Y lo hará. Aprenderá. Todos aprendimos así. El hecho de confiar en tu decisión en el momento no te inhabilita de darte cuenta del error luego. Pero te da la confianza en el momento de actuar. Y al actuar desde la confianza, eres responsable. Si actúas sin confianza luego culparás al mundo. 

De esta manera es que podrás desarrollar tu confianza, y con la confianza podrás confiar en tu propia intuición. Este es el camino por el medio, por el balance. Saber que no tiene nada que ver con tu decisión de hacer esto o no hacerlo. Si decides que no puedes cometer un error o no lo decides, es cierto de todos modos, que eres como la nube y agua. Y a través de esta comprensión, sin sobre compensar tu tendencia hacia la dirección contraria, llegarás al punto de comenzar a estar en buenos términos con tu propio ser y poder confiar en tu propio cerebro. Cada sendero es el camino correcto. Todo podría haber sido cualquier otra cosa. Y tendría tanto significado como cualquier otra cosa.

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Somos como las nubes y el agua … cada decisión que tomamos es como una nube blanca en un vasto cielo, cada elección una ola que comenzó en el centro del océano.
 
Yo nací un “preocupado”. Puedo imaginarme contemplando cómo y cuándo debo salir del útero por semanas antes de hacer un movimiento. Todavía me cuesta tomar decisiones. ¿Qué pasa si esto sucede o esto otro? ¿Qué pasa si hago la elección equivocada? Mi mente se ahoga en las grandes profundidades de los “y si…”; en el número de posibilidades, y me quedo paralizado durante horas, a veces días e incluso semanas. Aplacé cambios en mi vida durante años. Ignoré mis pasiones durante media década. Todo por temor, miedo de tomar la decisión equivocada.

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Este párrafo es muy potente. La no confianza en tu intuición, en tu corazón, en tu voz interior, te paraliza como cuando el cuerpo se paraliza al estar al borde del trampolín de aquella piscina. Te paralizas. Algo te controla. No eres tú. Tu quieres saltar, pero el miedo te paraliza. Y cuando al fin agarras el valor, luego de que por tu culpa hay una larga fila de niños impacientes mirandote, te das cuenta que en realidad la experiencia fue increíble y que la espera no te dio nada, sino mas bien te quitó. Te quitó tiempo valioso que no vuelve. 

 Nuestra incapacidad para tomar decisiones se confunde aún más con la cantidad de opciones que existen en un mundo que está creciendo constantemente. Digamos que, quiero comprar mermelada. Hay 50 diferentes variedades de mermelada. En conservas, sin azúcar añadido, orgánico; diferentes colores, sabores y marcas. Repisa tras repisa de jarros de mermelada, infinitas opciones para tomar una decisión.  Vivimos con una gigante sobrecarga de elecciones. Nuestros alimentos, nuestro trabajo, nuestros planes de jubilación, nuestras inversiones, la lista es interminable. Algunas son pequeñas opciones, algunas son grandes opciones de vida. ¿Debo casarme con esta persona? ¿Debo dejar mi trabajo?
 
Pero, ¿qué pasaría si aceptamos la idea de que mientras tomemos decisiones desde la confianza misma, cada elección sera la elección correcta. Cuando las elecciones vienen del corazón, en lugar de la mente analizadora, incluso si las cosas resultan ser desastrosas, todavía nos sentiremos bien por el lugar de donde nació nuestra elección.

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Yo jamás me he arrepentido de acciones que hice por haber escuchado mi corazón. ¡Muchas llevaron a situaciones desastrosas! ¡Dolorosas! Si las hubiese previsto quizás no las habría tomado. ¿Pero sería yo hoy? ¿Habría aprendido lo que sé hoy? Lo que te dice tu corazón es válido; síguelo. Y si no resulta ser como esperabas, al menos tu corazón habrá aprendido y será él el que podrá tomar una mejor decisión para tí la próxima vez.

Pero, ¿cómo llegamos allí? Bueno … debemos practicar flexionar nuestro músculo de elección desde el lugar de confianza.

Elegimos, sentimos, reflexionamos y luego nos integramos, y No, elegimos, analizamos, controlamos y luego juzgamos. Lentamente, empezamos a confiar en nosotros mismos y en nuestras elecciones. Y entonces las opciones se hacen más fáciles a medida que construimos la fuerza y la resilencia en nosotros mismos. me soné 
 
A medida que nos hacemos más fuertes, nuestras elecciones se sienten más ligeras y somos menos afectados por la elección “equivocada”. Comenzamos a ver cómo las “opciones equivocadas” a menudo regresan a nosotros en una nueva forma sorprendente y asombrosa. Nos damos cuenta de que los “errores” a menudo nos llevan a la elección correcta.

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Últimamente me encuentro pensando mucho menos, haciendo elecciones desde un lugar más profundo y disfrutando mucho más de mi vida. Veo cada elección como un delicioso pastel. A veces, hago enormes errores y me convierto en un torpe niño de tres años que destruye su pastel de elección. Pero es divertido. El pastel termina esparcido por todo el lugar, con migas en el suelo y glaseado en mi mejilla. Incluso si el pastel se vierte en el suelo, sigue siendo un pastel. Y el pastel es bueno siempre!
 
Somos como nubes y agua, perfectamente formadas; perfectamente formadas sin errores.
 
Este es el corazón de todo. Este es el principio y el final.
 
Abrazo mi nubosidad, abrazo mi ola oceánica interior. Abrazo mi pastel.
 
Abrazo todo lo que soy y todo en lo que me estoy convirtiendo.

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Este discurso es un transcrito de una grabación que el hizo y pueden escucharlo con subtítulos en Youtube. Para mi, el tiene una voz hermosa y relajan. Aunque escuche lo que dice, o solo escuche su voz, me hace sentir muy bien cada vez.

 

 

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