Somos todos parte de la solución



Debidos a varios comentarios que he recibido sobre el artículo, quiero agregar que me dí cuenta que cometí el típico error de culpar y responsabilizar nuevamente solo a la mujer sobre esta situación. Gracias por hacerme entender y con esto quiero agregar: este articulo va dirigido tanto a mujeres como a hombres. Si tu dices NO ser del grupo de hombres violentos, entonces eres igualmente responsable de aplicar la solución que propongo.

Esto va dirigido a todas las mujeres que están indignadas por los actos de violencia hacia la mujer y publican con el hashtag “niunamenos”.

Si quieren hacer la diferencia en este mundo de hoy, deben mirar hacia adentro y no hacia afuera.
¡Mujeres del mundo por favor despierten! Nosotras somos madres, nosotras creamos, nosotras criamos. Depende de ti si quieres criar un violador o un amante. Si no quieres un violador, debes educar a un amador. No existe nada entremedio.

Para erradicar las violaciones hay que amar más, no restringir más. Basta de separar cada vez más a las mujeres de los hombre para evitar casos de acosos. No es la solución, es el camino contrario! Basta de separar vagones de metro, basta de separar baños, basta de separar cambiadores, basta de separar colegios, ¡basta de separar! Unámonos para que alfín entendamos que somos uno.
Podemos ser parte de la solucion para enfrentar el maltrato. Si bien no nos debemos sentir culpables, si podemos hacer algo. Hasta que no reconozcamos la naturaleza del humano, hasta que no aprendamos a ser libres y expresarnos correctamente, hasta que no aprendamos a realmente amar, nunca existirá respeto. Y es que por dentro, muy profundamente, nos odiamos los unos a los otros. Las mujeres odiamos a los hombres por tratarnos como objetos, por clasificarnos como ciudadanos de segunda, por ser más fuertes que nosotros, y los hombres nos odian por no entendernos, por no dejarlos expresar su lado femenino, por no poder controlarnos. Ellos siempre han sabido que las que damos vida, las que damos continuidad de sangre y las que sabemos amar somos nosotras. Nosotras no necesitamos mendigar por amor, porque sabemos entregarlo.
Entiendan que somos todos parte de la solución. Mientras que no le enseñes lo que es realmente amar a un hombre, nunca dejarán de oprimirnos. Enséñale a tu hijo a amar, a sentir, a conectarse con él y con su cuerpo. No lo prives, no lo castigues, no lo castres. Deja que entre niños experimenten con su sexualidad cuando aún son inofensivos. Que experimenten entre ellos mientras que aún no le hacen daño a nadie. Que juegen, que toquen, que se conozcan. A tus hijas no les transmitas la basura de la iglesia que nos han inculcado durante siglos y siglos. Todas tenemos muy dentro el slogan de “el hombre puede ser sexual, la mujer no”. Hay que erradicar toda esa basura de la mente humana y la única forma de parar este círculo vicioso es ponerle un alto. Alguna generación tiene que hacerlo ¿por que no ésta; porque no tú?
Pero claro, como puedes enseñarlo tú si a ti nadie te lo enseñó. Si verdaderamente amas a tu hijo, encontrarás la manera. Cuantas cosas no estas haciendo distinto de como tus padres lo hicieron contigo. Cuantas cosas no has decidido que harás diferente aunque nadie te lo enseñó. Ese es el instinto femenino maternal: úsalo.
Es la única manera de que le perdamos miedo al sexo opuesto, de que entendamos que somos uno, de que entendamos que tenemos que hacer el amor no la guerra, de que aprendamos a conocernos. Si el hombre sabe dar amor, nunca lo exigirá a la fuerza; no será necesario. ¿Porque habrían de exigir si saben pedir y recibir? Por qué habrían de exigir algo que ellos saben entregar. Ésta es la clave: si sabes dar, no necesitas exigir. Alguien que sabe dar siempre recibirá sin necesidad de recurrir a la fuerza. Pero exigen porque están sedientos de recibir amor. Todos los hombre que violan a las mujeres son iguales; faltos de amor. No saben como entregarlo y por ende, no saben como pedirlo ni recibirlo.
Mujeres: este día en el que todas saldrán a marchar, ¡lleven a sus hijos! Enséñenles a amar, no a manifestarse con odio.
Amar se practica desde niño. Basta con los tabúes. Si tu niño de 8 años quiere tocar a una niña, ¡déjalo! Y si un niño quiere tocar a tu hija y a ella no le molesta, déjalo! Que le va a hacer, ¿traumarla? NO, ese trauma es miedo y programación que tú tienes en tu cabeza. Son problemas tuyos que jamás debes transmitirlos a tus hijos, es el crimen más grande que podrías cometer. Si tu hija es tocada de niña, por un niño, lo recibirá como un acto de cariño y ese acto será lo que quede en su memoria para cuando sea adulta. Un niño de 8 años que toca a una niña nunca lo hará por violencia, ni por depravación ni por des respeto. Lo hará por curiosidad, por amor, por que cada acto que sale de un niño pequeño es por amor. Es por libertad, es por sentimiento, no viene cargado de tabúes, estigmas ni frustraciones del mundo adulto. ¡Nosotras somos las depravadas que vemos un pezón y corremos la mirada!

No trasmitas eso a tus hijos y cambiarás el mundo.

SI quieres luchar contra esta injusticia, parte por casa, no por plaza Italia.

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